Aunque su producción en Lambaden no durase mucho tiempo el Mini fue en España icono de toda una generación y la manera de salirse de lo habitual, que imperaba un mercado como el de los años 60, sometido a una férrea importación automovilística que hinchaba el precio de los coches de manera considerable. Un coche que se popularizó de la mano de Authi Mini gracias a su tamaño compacto y su precio ajustado. Cualidades a las que se sumaba al placer de conducción de quien se ponía a sus mandos.
Cuando hacía tiempo que había perdido su carácter original el Austin Seven o Morris Mini-Minor, como un utilitario básico de 850 cc y 34 CV de potencia con un enfoque simple y económico, el sueño de muchos españoles era poder tenerlo en España a un precio todavía más asequible. Un deseo que convertiría en realidad Authi, con la producción de la mecánica en Santander – de la mano de Nueva Montaña Quijano – y un ensamblaje que se llevaría a cabo en Lanbaden, hoy lugar de montaje del Volkswagen Polo. Precisamente allí se dispuso de todas las variantes y cilindradas.
- Modelo más deportivo:
En una primera inspección ocular el Mini GT se diferencia de su anterior modelo y de las series populares 850 y 1.000 cc única y exclusivamente en su aspecto deportivo. Evidentemente Authi, desde su factoría de Pamplona quiso ofrecer un aspecto muy racing al igual que su hermano gemelo inglés, aunque a diferencia de éste porta una calandra más estrecha y apaisada.
A nivel estético el particular Mini 1275 GT monta aletines “Sportback”, llantas Superlite de 13 pulgadas en neumáticos de 175/50 R13 y faros de largo alcance Lucas con tapas protectoras.
Dentro del habitáculo preside el salpicadero un gran velocímetro, que contiene los chivatos y el nivel de la gasolina. Además de los medidores de las temperatura y de la presión del aceite.
El volante deportivo de cuero de tres radios ha sido modificado respecto al original de madera y le otorga un aspecto aún más deportivo, así como unos asientos tapizados en verde con suficiente apoyo lateral y equipados con unos cinturones de arnés Securon de tres puntos de anclaje. Dichos asientos cuentan opcionalmente con reposacabezas.
El motor del Mini GT es el típico cuatro cilindros colocado transversalmente, con 1.275 cc y cigueñal de tres apoyos, alimentado por un carburador HS4 simple de 1,5 pulgadas, en lugar del HS2 doble de 1,25 pulgadas, que permite un mejor ajuste, puesto que sólo hay que ajustar uno. Al utilizar este HS4 el colector de admisión es diferente por el anclaje del carburador. Con este cambio ya contamos con un motor más alegre. Aunque para hacerlo aún más su propietario cambió otra pieza como es el eje de balancines para que las válvulas estén abiertas más tiempo y así el motor acepte más mezcla de gasolina y aire por cada ciclo. En este caso se puso un Full Roller, de cojinetes, que va más fino y mucho mejor que el inicial, además de tener menos desgaste. También se implantó un radiador de aceite de 10 elementos con latiguillos metálicos, para evitar el calentamiento adicional del líquido refrigerante.
- Potencia y consumo:
A pesar de tales cambios la potencia inicial se mantuvo en 65 cv a 6.000 rpm. Además la relación de compresión es también relativamente baja 8,8:1, lo que ayuda a la longevidad del motor.
En lo que respecta a aceleración el Mini GT es un coche que se revela muy competitivo para la época cubriendo los 400 metros desde parado en 20,1 segundos y el kilómetro en 37,3 segundos. Unos registros francamente buenos, que contrastan con otros que no lo son tanto como es el caso del tiempo de lanzamiento que necesita para rebasar los 130 km/h de velocidad.
El sonido elevado y bronco del Mini GT, junto a su aspecto deportivo, incitaba a los conductores a una conducción vigorosa, que repercutía en los consumos que se situaba en una media de 9,2 litros/100 kilómetros, aunque no era difícil alcanzar los 14 litros/100 km si realizábamos una conducción decidida.
Donde el Mini GT se muestra un auténtico depredador es en las carreteras de montaña, viradas y con fuertes bajadas, ya que su buen tirón en bajos junto a su gran estabilidad en la frenada, le permiten alcanzar grandes velocidades con plena seguridad.
- Precio:
Respecto al coste de este producto de la fábrica pamplonica contaba con un precio franco fábrica de 129.000 pesetas, que se situaba en 147.784 pesetas, una vez efectuados los gastos de matriculación, sin incluir gastos de transporte ni seguro.
Actualmente su precio se encuentra entre los 5.000 y los 9.000 euros.

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